Publicación de capítulos

Los capítulos se publicarán cada MARTES,
a no ser que surja algún imprevisto.

martes, 8 de diciembre de 2009

Capítulo 8

Keith


Nunca pensé que seguir a una nueva vampira fuese tan divertido. Sobre todo por la facilidad con la que se asustaba. Aunque la verdad es que yo tenía la culpa de sus miedos, pero si le explicaba todo desde el principio, no habría tenido gracia. Corría de una habitación a otra sin darse cuenta de que la estaba vigilando, solo notaba mi risa, pero quería dejarle alguna que otra pista. Ella ya debía tener hambre, se notaba en su color… Y no me equivocaba, al momento salió por su ventana para llegar al tejado. La vi observar, meditar y… ¿atacar a una rata? No pude resistirlo más, tuve que entrar en escena y darme a conocer.


-¿Ratas? Con todos los tipos de sangre que existen… ¿tu te decantas por las ratas? – le dije, sin poder reprimir mi propia risa.


Ella se quedó completamente rígida, parecía que tenía miedo de que yo estuviese ahí, y eso hizo que no pudiese ocultar una sonrisa. Se dio la vuelta muy lentamente y clavó sus enormes ojos azules en los míos. Su expresión era una mezcla entre miedo y sorpresa.


-Tú… - susurró.


-Keith Evans, para servirte – dije haciendo una estrambótica reverencia, para quitarle tensión a la presentación. Seguía pareciendo aterrada. – No te preocupes, he venido a enseñarte lo que significa ser un vampiro… y a que dejes de comer ratas. Sinceramente… me da un poco de asco.


-Eres el que me ha hecho esto, ¿no es cierto? – su mirada se volvió desafiante, pero sabía que realmente sus ojos mostraban terror.


-Yo te mordí, yo te convertí, yo te llevé a casa… y yo te he estado vigilando. Y tu ni siquiera te habrías dado cuenta si yo no me hubiese mostrado.


-Pero… ¿por qué yo? ¿Qué tengo de especial para que me elijas a mi? – parecía que las preguntas se agolpaban en su mente, queriendo salir.


-Es sencillo, me parecía divertido convertir a alguien, y si una chica guapa se cruza en mi camino, pues es a la que elijo. – acababa de hacer que su cara se transformara en una mueca de incomprensión. Sin duda, cada vez era más divertido.


-Pero…


-Nada de peros, tú te vienes conmigo. Voy a mostrarte cómo s tu nuevo mundo – la cogí de la mano y tiré de ella mientras me lanzaba hacia el suelo desde el tejado. Por instinto, ella se agarró a mi espalda mientras caíamos.


-Lo siento, yo…


-¿No sabes qué hacer para abrazarme?


-Estúpido vampiro – masculló. Creo que la estaba volviendo loca poco a poco.


-Está bien, basta de bromas, eres nueva en esto y todavía tienes mucho que aprender. Por lo que he visto, ya sabes cuáles son nuestros puntos débiles, ¿no es cierto? Fuego, luz solar directa y todo eso… Y ahora tienes que empezar a cazar – le expliqué mientras repasaba mentalmente qué tenía que hacer con ella.


-No pienso matar a nadie – dijo con firmeza.


-Si, si, eso dicen todos. No quiero ser un asesino, no quiero matar humanos… ¿Sabes qué? Es tan malo matar un humano como matar a un perro, ahora todos son tu presa… Puedes decir que soy un monstruo, un asesino, pero tú eres igual que yo… y en cuanto pruebes la sangre humana no querrás otra cosa.


-¡No voy a ser como tú!


-Está bien, come ratas – reí -. Pero no vas a impedir que yo me coma también tu parte, sobre todo si hay una chica tan tentadora como aquella que está entrando en el callejón.


Sabía que aquella chica era la compañera de piso de Noah, la había visto. Y sabía que le había contado que era una vampira. Antes de que ella pudiese reaccionar, ya tenía a su amiga atrapada entra mis brazos.


-¡Noah! – gritó la chica - ¡Noah, por favor!


Pero Noah se había quedado petrificada. Ladeé la cabeza de su compañera, haciendo que su pelo multicolor cayese sobre mi brazo derecho. Ella temblaba. Deslicé mi lengua sobre la superficie de su cuello, saboreando su piel palpitante.


-¡No lo hagas! – Noah había salido de su estupefacción – Está bien, haré lo que quieras, seré una asesina como tú… Pero quiero que Brooke sea absuelta como presa.


-¿Sabes? No tenía intención de matarla. Pero me gusta saber que mis tácticas de manipulación son muy efectivas- solté a la chica y Noah se acercó.


-Increíble… Cada vez se confirman más de mis conocimientos sobre vampiros… - la humana me observaba boquiabierta.


-Brooke, ¿no es cierto? – le cogí la mano y se la besé, parecía el tipo de chica excéntrica a la que le gustaban los costumbres antiguos, y más si estaban relacionados con los vampiros de literatura romántica – Mi nombre es Keith, encantado de conocerte y hacer que un postre se convierta en una… amiga, ¿verdad, Noah?


-Si, es mi amiga, por lo tanto su sangre está vetada, por tu propio bien no vuelvas a intentarlo. ¡Y mi gata tampoco te la puedes comer! – parecía una niña a punto de empezar una rabieta.


-¿Un gato? ¿Crees que me comería a un gato? En serio, Noah, tú eres la única que come bichos, yo tengo sentido del gusto.


Brooke nos miraba mientras hablábamos, como en un partido de tenis. Estaba fascinada. Era cierto que los vampiros causábamos ésa sensación en los humanos, pero lo de aquella chica era todavía más fuerte.


-Oye… deberías irte a casa, Brooke – dijo Noah de repente -. Creo que tengo que ir con Keith, estoy empezando a dudar del control que tengo sobre mí misma, no quiero hacerte daño.


La humana asintió y salió corriendo hacia su piso. Los ojos azules de Noah se clavaron en mí, suplicando sin palabras que la alejase de allí. Y eso hice, la cogí de la mano y empezamos a caminar calle abajo. Empezaba su enseñanza, sin saber nada sobre nuestra especie, sin saber nada del pasado, del presente, y mucho menos del futuro que venía hacia ella precipitadamente. Yo era su panduan, y al mismo tiempo su protector.

martes, 1 de diciembre de 2009

Capítulo 7

La luz se coló en la habitación por un pequeño resquicio de la ventana. Mis habilidades como cristalera no eran muy efectivas por lo que se podía ver.


El silencio acompañaba cada uno de mis pensamientos y de forma instintiva huí de la habitación dejando a Brooke recostada sobre mi cama. Parecía extenuada. Prácticamente nos pasamos toda la noche hablando. Para ser sinceras ella era la que mantuvo la conversación, yo más bien contestaba con monosílabos o la inundaba de preguntas que a mi parecer eran primordiales… pero que para ella solo le producían una sarta de carcajadas, una detrás de otra.


Sin embargo yo… me encontraba en perfectas facultades. Mi cuerpo me mantenía los niveles de energía al máximo constantemente. Atrape a Maya entre mis manos y me la lleve de allí. Con mucho cuidado evite el único rayo de sol que se colaba en la habitación. Según todo lo que me contó Brooke sobre el sol y los vampiros parecía que no se llevaban bastante… “bien”.


Existían varios mitos sobre esta extraña relación… pero la lista no era precisamente alentadora como para exponerme a el. La desintegración de mis miembros o las quemaduras de 3º grado no eran a lo que podría definirse como… tentadoras.


Antes de cerrar la puerta observe en la estantería aquella perfecta rosa roja. Con aquella imagen grabada me lleve la gatita al pecho y comencé andar por el pasillo en dirección a la habitación de Brooke. No me agradaba mucho encerrarme allí… su habitación era una especie de santuario listo para que en cualquier momento se realizase un sacrificio en un ritual satánico.


Las paredes pintadas de negro y llenas de pinturas y colgantes gigantes con extraños símbolos. Y encima de su cama un gigantesco atrapa-sueños morado. Las ventanas completamente tapadas con unas cortinas de terciopelo moradas con un fino lazo rojo prácticamente a 1/3 del suelo. Su cuarto se dividía en dos… una estantería a un lado llena de libros oscuros, psicología, rituales y temas de simbología siniestra. Por el contrario al otro lado en las estanterías de encima de su escritorio… cientos de comics mangas y figuritas de sus series favoritas. En ocasiones solía pasarme alguna… y tengo que admitir que la cultura occidental esta comenzando a apasionarme preocupantemente.


Cogí un tomo de una de las últimas que había completado Brooke y me recosté en su cama depositando a Maya sobre mi. Necesitaba distraerme y recolocar mentalmente todo lo que Brooke me había dicho y la mejor manera para ello… era leer. Aunque creo que el comic que escogí para ello no era demasiado oportuno. “Death Note”…tengo que admitir que no creo que me entretuviese de tal modo. Durante unas cuantas horas conseguí olvidarme de todo lo que estaba pasando en mi vida y divertirme por un rato.


Pero la diversión ceso cuando me quede sin material para leer. Las preguntas y la nueva información sobre mi nuevo yo se agolpaba en mi garganta esperando poder salir en forma de pregunta. De forma esquemática intente resolver mentalmente algunas de las cuestiones que mas me preocupaban.


Según Brooke debería tener especial cuidado con ciertos objetos o elementos; el sol… que sin mal no recuerdo después de explicarme los espantosos efectos sobre los vampiros concluyo su tema relacionado con el astro con una breve historia, el fuego… elemento importante a la hora de evitar algo, el desmembramiento… no se si eran cosas mías pero esa palabra sonaba peor de lo que nunca pude imaginar… solo de pensar en alguno de mis extremidades fuera de lugar… me recorría un horrible escalofrío por toda la columna… y por ultimo las estacas. No hay nada que pueda decir sobre esta ultima… algunas veces las palabras sobraban. Pero no debía obsesionarme con los peligros, sino acabaría teniendo pánico de un palillo de dientes.


Habían pasado varias horas, pero no sabía realmente en qué hora vivía. Observé el reloj de pared de Brooke. Las horas eran unos acertijos de los que tanto le gustaban. No me molesté en descifrarlos, simplemente calculé la posición de las agujas. Ya era mediodía… Asomé la cabeza por la puerta de la habitación, no recordaba si las persianas estaban bajadas, y no sabía que día hacía ahí fuera, aunque viviendo en Londres, lo más probable es que una densa niebla nos envolviese. Y justo eso fue lo que vi a través de la ventana del salón. Ahora me alegraba de no vivir en el Caribe. La verdad es que no parecía que fuese a despejar, así que me relajé y abrí la ventana.


Una ligera brisa removió mi cabello cuando me asomé. Todavía tenía tantas cosas por aprender sobre lo que era ahora, que con solo pensarlo mi mente buscaba una vía de escape. Por desgracia, la sed comenzaba a aumentar preocupantemente, y antes de resultar peligrosa para Brooke y Maya, pensé que lo mejor sería salir de allí, al menos hasta que consiguiese algo de… comida. Ahora era una asesina, tenia que tenerlo en mente en todo momento para evitar catástrofes. Aunque yo no quisiese matar a nadie, era algo que debía asimilar. Volví a subir al tejado, pensando en qué era lo que tenía que matar para dejar de ser un peligro. Ladrones, estafadores, asesinos… con eso sería una ayuda para los demás, rebajando el índice de criminalidad… pero seguía sin atreverme a matar a nadie. Una vampira con conciencia, eso es lo que era. Tenía la versión benigna y la versión maligna de mí discutiendo en mi interior.


Mientras debatía conmigo misma sentada en el tejado, vi algo que hizo que mi discusión interna desapareciese. Algo tan simple como una rata. Un bicho asqueroso iba a solucionar mis problemas para matar a alguien. Las ratas tenían sangre, y nadie las echaría de menos. Sin pensarlo más, me abalancé sobre ella. La mordí con los ojos cerrados, quería pensar que no estaba haciendo eso, pero ya no me quedaba otro remedio, estaba demasiado sedienta. Y una rata no me había servido de mucho, solo me había abierto más el apetito. Dejé aquel bicho mugriento e inerte sobre las tejas. Lo cierto es que estaba empezando a desesperarme. La risa que ya había escuchado varias veces desde que me había convertido en una vampira volvió a resonar detrás de mí. Pero ésta vez no me giré. Tenía miedo de que volviese a desaparecer, él podía ayudarme con mi desesperación causada por la sed.


-¿Ratas? Con todos los tipos de sangre que existen… ¿tu te decantas por las ratas? – escuché entre risas.


En ése momento decidí que tenía que intentarlo. Me giré muy lentamente, con miedo de lo que podía encontrarme. Y en cuanto levanté la vista, lo vi. Aquellos ojos verde esmeralda. Era él.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Capitulo 6


No podía quedarme allí, cualquiera que se asomara a la ventana en alguno de los edificios contiguos podía verme, y no tenía ganas de verme envuelta en interrogaciones de policías y salvamentos de bomberos. Con cuidado, me acerqué a la parte del tejado que estaba alineada con mi ventana. No podía volver a saltar con los ojos cerrados, acabaría en mitad de la calle. Tendría que empezar a fiarme de mis poderes vampíricos… Una vampira, eso es lo que soy ahora… Todavía no me lo podía creer. Yo, que nunca había pensado en que ningún tipo de monstruo fuese real, y ahora… yo era uno de ellos. Aunque quizá no era algo tan malo.


Observé desde el borde del tejado, haciendo cálculos de cómo entrar directamente en mi ventana. Me apoyé en una mano y salté. Como una pluma, volé hacia el agujero que me haría caer en mi habitación, y sutilmente me posé sobre el marco. En aquel momento me di cuenta de que hubiera sido mejor idea entrar por la puerta, como la gente normal.


-¿Ya has acabado de hacer acrobacias? – Brooke estaba allí, con los brazos cruzados, observando mi “entrada triunfal” con una sonrisa.


Ahora sí que había hecho una buena… Brooke parecía divertirse con mi cara de pánico, y yo mentalmente iba buscando mi próxima excusa… Pero parecía que no me iban a servir ninguna de las explicaciones “humanas”.


-Vamos, no hace falta que me sigas mintiendo… Como experta en psicología y seres sobrenaturales, se perfectamente que eres una vampira. Y ahora, quiero que me digas cómo lo has hecho.


Su forma tan directa de decirlo me sorprendió. Ella estaba ante un vampiro de verdad, y sin embargo era como si hubiese convivido con ellos durante toda su vida.


-¿No… no te doy miedo? – balbuceé – Podría matarte en un descuido, ¿no te asusta?


-¡No me cambies de tema! Noah, no, no me das miedo. Y no me hagas preguntarte más veces cómo has conseguido convertirte en un vampiro. ¡Quiero saberlo todo!


Brooke se comportaba como una adolescente cuando descubre que su mejor amiga ha dado su primer beso. Era tan… rara… En su lugar, yo habría salido corriendo y ya estaría en la otra punta de la ciudad. Pero ella… ¡estaba entusiasmada! Me cogió de la mano. Su calidez me sorprendió. Claro, ahora yo estaba literalmente muerta, seguramente estaría más fría que una piedra. Ella me llevó corriendo hasta la cama, me empujó para que me sentase y ella se puso a mi lado. Me rendí. Ella ya se había dado cuenta de todo, sólo quería saber cómo había sucedido… y creo que podría ayudarme, me iba a costar acostumbrarme a eso de beber sangre.


-Está bien, te contaré todo lo que quieras… con la condición de que tú me cuentes qué es lo que hacen los vampiros, aun soy una novata en esto – le dije, aunque estaba segura de que me ayudaría, simplemente por su curiosidad extrema.


-¡Si, te lo prometo! Ahora… ¿Cómo ha sido? ¿Un conde te sedujo, como en Drácula? ¿O fue mas de ciencia ficción, con cosas raras por todas partes? – ella se ponía cada vez mas ansiosa con sus preguntas.


-Pues… la verdad… no lo recuerdo. Lo único que consigo recordar son unos ojos verdes. Sé que él es el que me convirtió, pero no se ni siquiera cómo llegue a casa anoche. Mi memoria empieza desde que me desperté esta mañana…


-¿Eso es todo? – resopló - ¿Dónde está el romanticismo de los vampiros? Es decir, ¿te convirtió en uno de ellos y te dejó plantada? Pues vaya Panduan te ha tocado…


-No, sé que él me vigila, pero no sé cómo… Espera… ¿Panduan? ¿Qué es eso? – no sabía qué significaba, pero por la manera en que lo había dicho, parecía importante.


-Oh, ni siquiera sabes eso… Tu Panduan, es tu guía, significa eso en Indonesio… Y al parecer, los vampiros han adoptado ése nombre para designar al vampiro que te creó, el que debe guiarte en tu aprendizaje como nuevo vampiro. Bueno, eso es lo que leí, quizá no sea cierto, pero ahora que sabemos que realmente existen los vampiros… pues también podría ser cierto lo de tu Panduan – explicó mientras gesticulaba rápidamente. Cuando hablaba de algo que le gustaba, a Brooke se le movían los brazos como las aspas de un molino, a un ritmo acelerado.


No entendía nada de cómo llegue a esta situación con Brooke, me encontraba allí sentada contando todo lo que recordaba e intentando explicarle todo lo sucedido… aunque por su cara mas bien parecía que le había “sabido a poca cosa” mi pequeño relato… de cómo me convertí en vampiro. Mi mente divagaba de un lado a otro mientras los brazos de Brooke tomaban impulso una y otra vez más apasionadamente. Conseguí anular su voz dentro de mi cabeza, la verdad que no sentía gran curiosidad por los Indios ni por los antiguos Aztecas y sus rituales para saciar la sangre de sus “dioses vampiros”. ¿Por qué yo? Solo quería que me respondiese a una pequeña pregunta… ¿Por qué había sido la elegida para convertirme en “eso? Pero por muy frustrada que me encontrase con mi nueva situación, sabia que Brooke no podía responderme. Esto es solo una pregunta que mi Panduan podría responderme. Aun así en mi mente aparecían cientos de posibles respuestas a mi cuestión.


Quizás tan solo fuese una desafortunada más en una larga cadena de puro azar…o ¡Tal vez que había estado siguiendo! ¿Me conocía?


-¡Brooke tranquilízate! ¡Te vas a saltar un ojo con tanto aspaviento! –detuve sus brazos agarrándola suavemente por las muñecas, lo que hizo que sus manos se parasen pero su boca continuo su discurso.


- ¡Es fantástico! ¿Es que no puedes verlo? ¡Un vampiro! ¡Es increíble! ¡Siempre soñé con este momento!-gritaba mientras sus ojos parecía que iban a salírsele de las orbitas.


-¿Fantástico? ¿Realmente crees eso? –pregunte contrariada- ¡Soy un vampiro y ni siquiera creo en ellos Brooke!... espera…¿Siempre soñaste en que me convertiría en uno ok? –pregunte atónita.


Su sonrisa ilumino toda la habitación y sus palabras cesaron ante mi última pregunta. ¡Ni siquiera estaba sorprendida! Mi asombro aumento cuando de sus labios salieron las únicas palabras que nunca creí oír.


-Tú eres especial Noah. ¿No puedes verlo? ¿Sentirlo?


-Brooke que estas diciendo –conteste asustada, note como su mirada penetraba a través de mis ojos y me atravesaba.


-Noah tu eres única, siempre lo he sabido. Tu aura es diferente a la del resto –me contesto fríamente.


Sus palabras cada vez me contrariaban aun más. Salte de la cama. ¿Especial? ¿Yo? ¡Pero que estaba diciendo! ¡Se volvió loca! ¡Esto no puede ser verdad! ¡Todo es una pesadilla! Cerré los ojos y apreté mis puños. ¡Esto solo es una pesadilla!


-Noah, cariño tranquilízate… esto es tan real como tu y como yo.


-¡No, no quiero creerte! –le grite con los ojos aun cerrados. Sentí una caricia entre mis tobillos. Era Maya que inocentemente paseaba entre mis pies. Abri los ojos avergonzada ante mi comportamiento dándome por vencida. Me agache atrapándola entre mis brazos.


-¡Maldición Brooke! ¡Ahora mismo me estas explicando que es todo es que estas diciendo! ¿Especial? ¿Yo? ¿Aura? –pregunte irónicamente a mi amiga.


-Hace muchos años que lo se… tu eres diferente a los demás… lo se… puedo sentirlo cuando estoy a tu lado Noah. Es algo difícil de explicar pero sabía que algo te iba a ocurrir. Llevas semanas brillando como una luciérnaga, gritando por dentro, puedo notarlo.


-Brooke que estas diciendo… ¿Sabias que me iba a ocurrir esto? –no tenia palabras.


-No exactamente… solo sabía que algo iba a suceder y esto me lo acaba de confirmar. ¿O piensas que todos estos años vistiéndome así, leyendo toda clase de libros de artes oscuras y mitología… era pura curiosidad? ¡Vamos Noah!


-¡Pensé que te habías vuelto loca!


Sus carcajadas acabaron con toda la tensión que se abrió entre nosotras desde que comenzamos hablar. Todo lo que me contó durante años sobre el color de nuestras auras era… ¿cierto? Pensé que realmente me estaba tomando el pelo con todas sus historietas surrealistas sobre seres de ciencia ficción.


-¡Oh Noah! A ti nunca podría mentirte… y yo pensando que todas mis enseñanzas habían surtido efecto en mi pequeña aprendiz… -reía y reía ante mi cara de incredulidad. Realmente ahora si que me sentía como una autentica chiquilla.


-¡Todo lo que me contabas era cierto!


-¡Claro! Pero ahora vayamos a un tema aun… mucho mas interesante…


martes, 13 de octubre de 2009

Capítulo 5

El olor a ajo me mareaba, me daba asco empezar a masticar los pedazos que tenía en la boca, pero ésa era la única forma de descubrir si era una vampira o no. Cerré los ojos muy fuerte, como si pudiesen evitar el sabor en cuanto lo mordiese. Pero cuando lo hice, descubrí que no sabía a nada. Y lo más importante, que todavía seguía… ¿viva? Bueno, al menos no era un montón de polvo ni nada parecido, como se supone que acaban los vampiros.


-¿Noah, se puede saber qué estás haciendo?


La voz de Brooke resonó detrás de mí. En éste momento sólo podía rezar para que no se hubiese dado cuenta de qué hacía con los ajos.


-Llevo un rato detrás tuya, ¿por qué comes ajos crudos?


Se había dado cuenta. Pero la que no se había dado cuenta era yo, que me había tragado los ajos del susto que me había llevado al escuchar a Brooke.


-Esto… Brooke… He leído que los ajos son buenos para… ¡La tos! Si, eso, la tos… -bien Noah, tus excusas cada vez son mejores.


-¿Tos? Noah, parece que quieres dedicarte a matar vampiros a distancia, y seguro que ahora mismo están desapareciendo muchísimos por Alemania – bromeó.


-Si, matar vampiros… ¿Dices que los ajos les afectan? – con un interrogatorio sutil, quizá pudiese descubrir algo más – Sabes mucho sobre vampiros, ¿no es cierto?


-Sabes de sobra que si, ¿a qué viene eso ahora? – preguntó sorprendida – Pero bueno, dicen que a los vampiros los ahuyentan los ajos, pero sinceramente, yo no lo creo… Pero cada uno tiene su propia versión.


-Oh… - genial, acababa de tragarme un montón de ajos simplemente por creerme todo lo que dice Internet – Bueno, entonces los vampiros alemanes estarán a salvo.


Brooke rió y sacudió la cabeza. Sabía perfectamente que me estaba tomando por una loca. Aunque en su situación, yo también pensaría lo mismo. Bueno, no, realmente ya pienso que estoy loca. Loca y con aliento de olor a ajo.


Al ver el colgante que Brooke tenía hoy puesto, recordé otro de aquellos mitos que yo estaba tomando como referencia vampírica. Una cruz. Por lo que había leído, las cruces hacen daño a los vampiros. Sin pensarlo dos veces, llevé mi mano hacia su colgante y lo agarré con fuerza. Nada…


-¡Noah! – chilló mientras me apartaba la mano de un golpe.


-Lo… lo siento… Es que es muy bonito, sólo quería verlo – el manotazo de Brooke no lo había sentido apenas, aunque ella parecía confusa -. Perdona si te asusté…


Me giré hacia la nevera y cogí un trozo de queso.


-Voy a acostarme un rato – le dije a Brooke -, estoy cansada. Y de paso me llevo esto, tengo un poco de hambre.


Me escapé lo más rápido que pude a esconderme en mi habitación. Las dos pruebas que había hecho me decían que no era una vampira, pero aquella voz… todavía resonaba en mi mente, no podía ignorarla.


Me desplomé en la cama. No estaba cansada, ni tenía hambre, como le había dicho a Brooke, pero pensé que allí tumbada podría pensar mejor todo. Cerré los ojos e intenté relajarme.


-Si, pequeña, eres una vampira… Y un poco rara, para qué negarlo.


Abrí los ojos de repente. ¡Era aquella voz de nuevo! ¡La había vuelto a escuchar!


-¡Sal de donde quiera que estés! – no podía gritar por miedo a que Brooke me escuchase, pero sabía que quien quiera que fuese el que me había hablado, todavía podía escucharme.


La risa volvió a sonar, pero no podía distinguir de dónde provenía.


-¡Dime quien eres! ¡Qué quieres! – comenzaba a ponerme histérica.


-Todo en su momento, ahora déjame ser… tu sueño eterno.


Esa última frase me hizo perder la razón, desesperada atrape entre mis dedos lo primero que tenia a mano… que para mi desgracia fue… el trozo de queso que acababa de traer de la cocina. Tan pronto como mis dedos se enterraron en esa textura cremosa acabo volando hacia el origen de la voz. Nada… no hubo contestación. Sin embargo un pegote de queso se deslizaba por la pared, justo al lado de la ventana.


-¡Quien eres! ¡Dilo de una vez!


-Nos veremos pronto… -susurro la voz al silencio y una ligera brisa movió la cortina, acariciando suavemente los mechones de pelo que se habían soltado previamente de mi coleta.


Todo quedo en calma. Totalmente descolocada, no me creía aun lo que estaba pasando. ¡No estaba aluciando! ¡Lo había oído! ¡Juro que había alguien en la habitación! Tan solo que no podía verlo… ¡Noah reacciona de una vez! ¡Haz algo! Me grito una voz en mi cabeza. Ni me di tiempo para meditar lo que iba hacer a continuación, tan solo reaccione.



Descalza salte y de dos zancadas llegue a la ventana. La abrí de par en par… y me asome por ella. Un golpe de viento me despeino, soltándome el coletero que envolvía mi cabello ligeramente. Una nube azabache me dejo sin visión durante un instante. Mis ojos desorbitados buscaron por toda la calle…los árboles, la acera, las ventanas de los pisos colindantes, todo… pero no vi nada fuera de lo normal. ¡El tejado! ¿Y si hubiese bajado desde el tejado? El edificio no era muy nuevo… por decir algo sobre el. Se caía a pedazos. Aun sabiéndolo… me apoye en el marco de la ventana y deslicé mis pies sobre el alfeizar. ¡Allá voy!


Cerré los ojos y extendí los brazos. Salte. Mis piernas me impulsaron. No se como llegue al tejado. Ni quiero saberlo la verdad. Solo hasta que sentí que mis pies tocaban las losas no abrí los ojos. Aun no podía controlar mis…”poderes” o lo que fuese eso que tenia. Solo sabía... que estaba yo sola en el tejado. Con cuidado camine entre las chimeneas y busque algo, alguna pista, algún indicio de que alguien se hubiese colado a mi habitación desde el tejado…pero lo único que puede llevarme de mi arriesgada aventura fue una desilusión y la certeza de que me estaba volviendo loca.


-¡Noah que carajo esperabas encontrar! –grite enfurecida conmigo misma.


Durante un buen rato me quede allí sentada. Observando la que seria a partir de ahora el único testigo de mi locura. La luna. La mire emocionada, como su presencia me volvía con su manto de tenue luz.


-¿Tu me crees verdad? –solloce entre susurros y me acurruque entre mis rodillas.

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